Cantillana

              

 

 

CANTILLANA

Tras aprobar las oposiciones a notario con 24 años, debe esperar un año para tener la edad legal para ejercer. Es entonces cuando toma posesión de la notaría de Cantillana, que mantiene de 1910 a 1922, en la esquina de la calle Iglesia con la antigua Severo Ochoa, justo hoy donde se encuentra una placa conmemorativa. En la casa contigua reside con su esposa Angustias tras el matrimonio de ambos en 1919, aunque este edificio hoy no se conserva. Durante doce años paseó por las calles del casco viejo de este pueblo de la vega sevillana. En esta época en el pueblo mantiene amistad con personalidades del movimiento fisiocrático y conoce al médico anarquista Pedro Vallina, que inaugura un sanatorio antituberculoso en las afueras de la localidad. Y por supuesto ingresa en el Ateneo de Sevilla donde seguirá la actualidad social y política.

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

Este pueblo blanco de la vega sevillana, puerta de la sierra norte, manifiesta una gran belleza en sus calles, que recogen el fervor religioso de sus gentes, una seña de identidad de este pueblo.

 

El interés de Blas Infante por la cultura andaluza, crisol de civilizaciones milenarias, le llevó a ser un gran aficionado a las leyendas, a los cuentos populares andaluces…y a escuchar lo que sentía el pueblo andaluz. En Cantillana vuelve a escuchar el Santo Dios a los campesinos, segadores y jornaleros, relacionándolo esta vez con el trabajo y con la tierra. En estos años escribe el Ideal Andaluz y mantiene una actividad política intensa en la capital, inaugurando el primer Centro Andaluz en 1916.  Y en cuanto a su actividad profesional desarrolla un gran trabajo por Lora, Peñaflor y Puebla de los Infantes.

 

 

CONOCER CANTILLANA, OTRA MIRADA A ANDALUCÍA

Cantillana ofrece muchos atractivos para el visitante. Su magnífica disposición, donde destaca la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, se puede contemplar desde el río Viar, no sin antes pasar por la aldea construida en torno a la ermita de la Divina Pastora. Pórtico de entrada para un pueblo donde las manifestaciones religiosas destacan no sólo como tradición si no como cultura enclavada en sus pobladores.

 

 

Un paseo por sus calles. Callejón de las flores, Plaza de la Misericordia…llegar a la muralla antigua del pueblo, acercarse al Hospital de todos los santos, la torre del reloj… entrar en sus iglesias y ermitas, es un agradable paseo por un pueblo típicamente andaluz, donde destacan además de sus casas blancas y limpias, la cantidad de azulejos que han ido decorando sus fachadas. Y saludar a la vega del Guadalquivir, asomándose a su paseo mirador, donde hay un recuerdo en forma de cruz a los pescadores y barqueros que allí en otro tiempo existieron.

De los templos destaca sin duda la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que alberga un belísima imagen muy venerada, la de la Asunción. Multitud de detalles conforman su altar que preside dicho templo. Un atractivo turístico que concita miles de personas cada año es su festividad en el mes de agosto.

Muy cerca, la otra virgen también muy venerada en el pueblo. La Divina Pastora, forma una bella imagen bucólica cargada de gran realismo. Su salida procesional en septiembre es otro gran momento para el pueblo de Cantillana, que fervientemente se divide en seguidores de una y otra virgen, las dos sin duda tienen una gran calidad artística.

Ermitas diseminadas por el municipio completan un recorrido cargado de historias y encanto: Ermita de San Bartolomé, Ermita de Nuestra Señora de la Soledad (patrona del pueblo), Iglesia de la Misericordia…

 

Sus gentes que han vivido tradicionalmente del campo, también han tenido quizás uno de los trabajos artesanales más cotizados siempre y ahora, la confección de mantones.  De gran belleza y cuidado bordado, sus mantones destacan sobre otros que se producen en el mundo y sus mujeres lucen orgullosas el trabajo de tan fino y delicado esfuerzo.

Mujeres, vírgenes, mantoneras, pueblo… fueron pintadas precisamente por uno de los más grandes artistas que nació en Cantillana en el siglo XX, José Pérez Ocaña. Pintor emigrado en Barcelona, buscando la tan querida libertad de finales de la dictadura, su amor por Andalucía impregnó su obra, de gran colorido y vitalidad. Y su relación con su pueblo natal siempre estuvo viva. Hoy en día, es admirado y querido por todo su pueblo, y quizás uno de los atractivos culturales más interesantes de Andalucía, conocer el lugar de nacimiento  acercándonos a la vida de Ocaña.

 

Y en muchos lugares del pueblo podrá hacer el visitante una parada para degustar productos típicos de la tierra y así descansar de un paseo inolvidable por Cantillana, te sorprenderá…ven a conocerla.

 

 

CANTILLANA tras los pasos de Blas Infante