Casares

 

                       

 

 

CASARES Y BLAS INFANTE

 

       

 

 

Enclavada entre la Serranía de Ronda y el Mediterráneo, con el río Manilva al Este y el arroyo Vaquero al Oeste, se encuentra la villa de Casares cuyos orígenes se remontan a los de la propia Andalucía, de la que ha sido bastión y defensa estratégica durante toda la historia.

 

Paradigma de pueblo blanco andaluz, de fisonomía inconfundiblemente andalusí y exquisita arquitectura popular, Casares es un majestuoso pueblo de tradición agrícola y lleno de abnegadas historias de vida.

Considerado uno de los pueblos más bellos de la provincia de Málaga y declarado Conjunto Histórico Artístico desde 1978, su historia de dignidad e integridad no se queda en haber sido uno de los últimos reductos andalusíes en caer, ni en haber sido indispensable protagonista de las revueltas moriscas, ni en haber sido una de las pocas plazas fuertes que no se dejaron avasallar por las tropas galas. Sino que además, el 5 de julio de 1885, poco después de las 11 de la mañana, , Casares ve nacer al más ilustre y relevante de sus ciudadanos: Blas Infante Pérez de Vargas.

Todo Casares está lleno de su recuerdo. El visitante podrá encontrarse con recuerdos de su pasado a cada paso. Nada más llegar al pueblo, subiendo la pausada cuesta de la calle Carrera, en el número 51, tendremos la oportunidad de visitar la Casa Natal de Blas Infante. Este será el punto de partida de este viaje por la Ruta de Blas Infante: la casa donde nació.

                       

 

 

 

La casa natal ha sido remodelada recientemente en 2013 ,si bien el inmueble fue comprado por el ayuntamiento e inaugurado en 1998, y se ha cambiado para cumplir una mejor didáctica de cara a la ciudadanía. 

        

 

Uno de los objetivos de esta nueva etapa es ofrecer  al visitante  la conexión entre el Andalucismo Histórico y la defensa de Andalucía en la actualidad. No se entiende Andalucía si no miramos hacia aquellos que lucharon por su identidad y territorio ya a finales del siglo XIX. Blas Infante era el máximo exponente de aquellos pioneros y ha sido el que nos ha proporcionado el mejor legado para las luchas por la Autonomía en los años 70 y 80. No se entiende tampoco Andalucía si no miramos nuestra historia más reciente: la lucha por la tierra, la vivienda, la cultura andaluza…. La exposición En defensa de Andalucía y la vitrina dedicada a la Memoria Democráticade Andalucía contienen este objetivo.

 

 

 

 

 

 

Quizás el cambio más evidente ha sido que la  casa alberga nueva vida, de luz y color: así se rellenan sus paredes con pinturas originales de grandes artistas como Vázquez de Sola, Ocaña, Rafael Alberti…y originales poemas de Juan de Loxa, Julio Vélez, entre otros.

 

Y por supuesto podremos encontrar la biografía completa de Blas Infante de forma didáctica en paneles explicativos  y con un documental sobre su vida y relación con Casares. La casa natal además alberga la reproducción del certificado de nacimiento y la edición facsímil de La Constitución de Antequera de 1883. Al abrir las ventanas de la casa veremos el magnífico pueblo de Casares.

 

 

 

PUEBLO BLANCO, PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD

 

De singular belleza, de un blanco que nos araña la mirada y nos abre el alma, con callejuelas, puertas, azoteas, ventanas, de verdes sobre blancos, piedras sobre paredes, o casas sobre piedras. De una inusual belleza, este pueblo nos puede enamorar para siempre.

La subida al Castillo no deja de ser toda una proeza, situado sobre un abrupto macizo de roca caliza, y en lo más alto del pueblo,
Desde su ubicación se dominan los valles, colinas y llanuras costeras que se extienden desde la serranía de Ronda hasta la Bahía de Algeciras, teniendo enlaces ópticos con Jimena, Castellar y Gibraltar, y los días claros con Marruecos, que tanto atrajo de siempre a Blas Infante por el pasado andalusí.
Los restos que se conservan de la fortaleza, así como los resultados de las diversas excavaciones realizadas en su solar, no arrojan datos sobre asentamientos anteriores al medievo. Así, las primeras referencias a esta fortaleza son de fuentes árabes del siglo XIII, cuando, formando parte del protectorado benimerín, Casares adquirió gran importancia como una de las fortalezas situadas entre el litoral del Estrecho y la Serranía de Ronda.

La población se fue extendiendo, fuera de las murallas, sobre la ladera oriental y otros cerros cercanos, quedando dentro del recinto la Antigua Iglesia de la Encarnación de finales del siglo XVI (actualmente centro cultural Blas Infante), el arrabal (actual Calle Arrabal) y el cementerio, de gran belleza arquitectónica. Hoy en día, además se sitúan dentro de dicho recinto viviendas y equipamientos turísticos (casas rurales, restaurantes, y museo de etnohistoria), ya que se trata de una de las zonas más pintorescas y bellas del municipio, de obligada visita.
   Además de restos de la muralla, se conservan también parte de los muros y torres del Alcázar, situado en la parte más elevada de la meseta.

Con respecto a las puertas de ingreso, en el flanco se encuentra la única puerta de acceso a la fortaleza, conocida como “Arco de la Villa”. 

 

En el descenso por el arrabal se podrá disfrutar de muchas casas singulares y volver a la plaza de la Fuente, centro del pueblo donde se reúnen cotidianamente los vecinos y las vecinas. Agua de calidad extraordinaria de una fuente hecha construir en tiempos de Carlos III. Varios templos religiosos pueden ser visitados, como la Parroquia de San Sebastián o  la Iglesia de la Encarnación.

 

Pasear por sus calles más llanas les hará encontrar con una rica actividad comercial, bares y restaurantes de gran calidad, donde se ofrecen manjares propios de la zona, acompañados siempre del extraordinario pan autóctono.

Y la oferta para el visitante es muy grande, pues su gran término municipal contiene maravillas naturales que propician el deporte como la escalada, el senderismo, la bicicleta… y otras prácticas de turismo activo. También es recomendable bañarse en las aguas sulfurosas de unos baños de origen romano, Los Baños de la Hedionda, muy frecuentados en vida por Blas Infante y por su madre Ginesta, que por su salud lo necesitaba, en el que compraron incluso un barracón para que pasara algunos veranos allí.

 

Y por supuesto, la mar, el mar Mediterráneo, que se aprecia de forma maravillosa en Casares, con la majestuosa torre vigía llamada Torre la Sal, sus pequeñas calas y su magnífica playa. Toda la playa acondiciona para el baño seguro, con restaurantes, servicios y hasta una playa, la única de toda Andalucía, para disfrute de sus mascotas.

Un buen lugar donde venir a pasar unos días, conocer sus alojamientos y hoteles, bien preparados para el turismo. Una experiencia única, conocer un pueblo de montaña que nace en el Mediterráneo, en plena Costa del Sol, y que fue la cuna del padre de la patria andaluza.

 

 

 

CASARES tras los pasos de Blas Infante