Castro del Río

 

                 

 

CASTRO DEL RIO

 

En este viaje por los pueblos de Blas Infante haremos una escapada al municipio cordobés de Castro del Río, para conocer un lugar de vital importancia donde se produjeron los movimientos campesinos y jornaleros que fijaron aún más los ideales de tierra y libertad del padre de la patria andaluza.

En esta villa, asentada junto al río Guadajoz, afluente  del Guadalquivir, han sucedido los grandes momentos de la historia.Los primeros pobladores de Castro del Río, los encontramos ya en la Prehistoria. Los estudios de sus tierras nos demuestran la intensidad de su poblamiento y la benevolencia de las mismas desde la Edad de los Metales. Se han encontrado restos neolíticos, ibéricos (recinto fortificado y exvotos), cerámica griega y campaniense, inscripciones romanas y visigodas,… lo que demuestra la bondad de estas tierras, hoy dedicados al olivo y a la vid.

 

    

La población de Castro del Río identificada con el castillo de Qasira o Qasruh, estaba ubicada en el camino de Córdoba a Elvira. Se desarrollaría durante la época islámica, construyéndose probablemente su recinto amurallado al quedar el territorio cordobés en primera línea de frontera en el siglo XII. Castro sería así un castillo fronterizo donde poco a poco iría surgiendo la villa.

 

Las primeras noticias sobre Castro son del año 1236, cuando aún estaba en poder de los musulmanes. En 1240 fue conquistada por Fernando III mediante pacto, iniciándose a continuación el repartimiento de sus tierras. Castro del Río, constituida a principios del siglo XIV por el Castillo, la Villa y un arrabal extramuros, se verá condicionada por su situación fronteriza y su ubicación en la zona de penetración desde Córdoba a Granada. Tuvo una vida religiosa muy intensa a lo largo de los siglos bajomedievales y de la modernidad, como se demuestra nada más que con la enunciación de su extenso patrimonio histórico-artístico. Fue cabeza del Arcedianato de la Campiña, gozando de una importante situación económica. Con la incorporación en 1565 al Marquesado de Priego, Castro del Río queda sometido a la jurisdicción señorial, situación que se mantiene a lo largo de la Edad Moderna. Un paseo por la villa nos hará encontrarnos con el Castillo, recinto amurallado, también podremos deleitarnos con sus vistas sobre Castro y descubrir casas nobles de gran belleza. Edificaciones que al visitante le harán regresar a otras épocas y lugares singulares como el propio ayuntamiento de Castro del Río, donde estuvo encarcelado Cervantes cuando era cobrador de alcabalas (impuestos por ventas), a causa de unas desavenencias con la Iglesia.

 

La Villa de Castro del Río sufrió todos los vaivenes políticos y militares que caracterizan la historia más temprana del siglo XIX provincial. La enfrentada realidad socio-económica de Castro, junto a la temprana conciencia social de su grupo proletario, fortalecieron el predominio incuestionable de las corrientes libertarias en el periodo finisecular del siglo XIX y en buena parte del XX.

 

Desde 1913, Castro del Río se convertirá en la "Capital del sindicalismo cordobés", en palabras de Díaz del Moral. Y a partir de abril de 1915, la FAN (Federación Nacional de Agricultores) tendrá en Castro su cabeza centralizadora para toda la región cordobesa. Esta relevancia culminará con la celebración de los Congresos anarcosindicalistas de 1918 y 1919.

Estos congresos y su influencia sobre el movimiento político andaluz y en el propio Blas Infante son de esencial trascendencia.La enfrentada realidad socio-económica a la que hemos hecho mención unido a lo dicho anteriormente, tendrá sus consecuencias en los siguientes años y sobretodo en la represión sufrida después de la Guerra Civil de 1936.

 

    

 

En la actualidad Castro del Río es un municipio que fundamentalmente se sigue dedicado al campo, con grandes cultivos de olivo que producen un magnífico aceite con denominación de origen. También sus viñas producen un vino característico de la campiña cordobesa. Pero sin duda llama la atención la singular y única artesanía de muebles con madera de olivo. Famosas son las sillas y mecedoras que han salido de las manos de los artesanos del olivo. Un bello mueble que identifica el municipio con la delicadeza y la sabiduría del pueblo andaluz.

En la actualidad sus calles respiran bellos rincones donde encontrarse con la historia hace reconfortar al visitante, al curioso, al turista que quiere conocer la historia de Andalucía en tan sólo un paseo, donde no falta la parada obligatoria para degustar la buena restauración del pueblo. Bares y ventas que nos ofrecen platos exquisitos.

 

Andalucía no se ve completa si no conoces Castro del Río…

 

 

 

CASTRO DEL RIO tras los pasos de Blas Infante