Coria del Río

 

                    

 

 

BLAS INFANTE Y CORÍA DEL RÍO

 

Tras la dictadura del General Primo de Rivera, Blas Infante vuelve a permutar su notaría, ahora por la de Coria del Río, y establece su residencia al poco tiempo en Dar Al Farah (Casa de la Alegría) en la que es la única propiedad de toda su vida. Hoy es Casa-Museo y forma parte del recinto museístico del Museo de la Autonomía de Andalucía, que difunde la lucha por la Autonomía andaluza. Junto a la casa natal de Casares, esta casa es uno de los patrimonios más importantes conservados de Blas Infante, y un fuerte atractivo para conocer la vida y obra del genial andaluz, así como de la historia de Andalucía.

Sobre un altozano que domina el Guadalquivir en Coria del Río, limitando ya con Puebla del Río, Blas Infante diseñó y construyó en 1931 su propia casa. Allí habitó con su familia hasta su detención en 1936.

Los visitantes pueden recorrer las estancias originales, restauradas recientemente, y a la vez disfrutar de un innovador discurso museográfico que permite redescubrir la figura del Padre de la Patria Andaluza y revitalizar los fundamentos de su pensamiento. 

    

Todas las visitas comienzan atravesando el Museo de la Autonomía de Andalucía. Antes de llegar a la casa pasaremos por los jardines que él mismo creó con especies autóctonas de Andalucía, y se accede a la vivienda que cuenta con doce espacios temáticos.

La construcción de la casa corresponde a la última etapa de su vida, entre 1931 y 1933. Posee un estilo muy personal que mezcla elementos de varias épocas y tradiciones, alejándose del regionalismo típico de la construcción de principios del siglo XX.

Por fuera destaca su apariencia sobria, con muros de ladrillo coronados por almenas escalonadas propias de la tradición almohade. Por dentro, la casa combina una serie de elementos como yeserías, azulejos, pinturas murales, muebles y columnas que conforman un interior ecléctico y abigarrado que encierra una profunda simbología.

Como estancias más destacadas se encuentran el comedor principal de la familia Infante, que recoge en sus cuatro paredes pinturas murales de estilo orientalista como reconocimiento del papel de la cultura musulmana en la historia de Andalucía; la biblioteca, que consta de más de 1.500 volúmenes; o el despacho, en el que pueden contemplarse algunos de los objetos habituales de su trabajo, como el sillón o el archivo de los documentos personales y profesionales.

Desde esta casa Blas Infante propicia la transformación de los Centros Andaluces- aquellos que se crearon en 1915, de los cuales el sevillano fue el primero-que revitalizan y el proceso estatuario durante la IIª República.

La cercanía a Sevilla facilita a Blas Infante, además de abrir despacho también allí, participar activamente en su vida política. Así en 1931 se presenta de nuevo a unas elecciones, esta vez en la Candidatura Republicana Revolucionaria Federalista Andaluza. También en esta época tras numerosas propuestas se establecen la letra y música del Himno de Andalucía que se estrena unos días antes del golpe de estado.

El 2 de agosto de 1936 Blas Infante es detenido por los sublevados en su casa de Coría del Río y conducido a la Cámara Agraria, donde Falange Española de las JONS había instalado su cuartel. Unos días más tarde es trasladado al antiguo Cine Jáuregui, también reconvertido en este caso como cárcel. De allí lo sacan la noche del 10 al 11 de agosto para fusilarlo a la altura del kilómetro 4 de la carretera Sevilla-Carmona.

Al día siguiente su cuerpo es trasladado al cementerio de San Fernando de Sevilla,  al desconocer su familia su paradero y no poderlo reclamar hoy sigue enterrado en la fosa común.

El km 4 de esta carretera y  la Casa de la Alegría, son declarados en 2011 como los dos primeros Lugares de la Memoria Histórica que reconoce la Junta de Andalucía.

 

 

CORIA DEL RÍO, UN LUGAR DONDE QUEDAR

 

Desde la Casa de la Alegría, aún hoy se puede observar el magnífico paisaje del pueblo de Coria extendiéndose hacia el río. De gran belleza, ha conservado un rico patrimonio gracias al cuidado y cariño de sus gentes. En el casco antiguo encontramos calles siempre ajetreadas donde la vida discurre entre vendedores ambulantes de camarones y frutos del campo de temporada, como los higos chumbos. Este pueblo milenario, posee un fuerte atractivo turístico para cualquier visitante. Además de la visita obligada al Museo de la A. y la Casa de la Alegría, es menester pasear por sus calles y encontrarse con su pasado y su realidad.

 

Coria en su historia ha tenido grandes momentos, como cuando fue declarada ciudad ya a principios del siglo XX debido al auge de su comercio. Pero incluso mucho antes, estas relaciones comerciales gracias a su destacado enclave a orillas del río Guadalquivir, le hicieron recibir la visita de Hasekura Tsunenaga, un samurái de Japón.

 

Hoy estas relaciones con Japón se han revitalizado gracias a la cooperación entre la Embajada nipona y el ayuntamiento. En la ciudad se puede ver además de la histórica estatua, un paisaje de “sakuras”  (cerezos)  y negocios que empiezan a apoyar esta dinámica de intercambio con el turismo japonés.

 

Una ciudad que se reinventa sin abandonar su pasado y sus raíces, tal como podrá reconocer el visitante que suba los 33 escalones que llegan a la Ermita de San Juan, declarada Bien de Interés Cultural, de cuidada estructura y bonitos retablos, alberga la imagen del Cristo de la Vera-Cruz, de 1500. El Cerro de San Juan es un sugestivo balcón desde donde poder disfrutar de unas increíbles vistas de Coria y desde donde podemos incluso avistar el maravilloso mundo de las marismas. Otras iglesias, como la Iglesia de Santa María de la Estrella también declarada Bien de Interés Cultural, merecen nuestras visitas así como las fiestas tradicionales.    

 

Y para no perder ningún detalle de esa Coria que mantiene viva sus tradiciones, os invitamos a pasear por el recuperado río, en el que se puede disfrutar de un paseo fluvial de gran belleza. Este histórico río se podrá compartir la visión de los marineros que siguen faenando en el Guadalquivir, o de la famosa barca que cruza de orilla a orilla a cientos de personas y vehículos diariamente. Este paseo fluvial está  totalmente equipado para el ocio infantil y el ejercicio, así como para el disfrute de la gastronomía, de platos tan típicos como el albur, un pez de río adobado de inconfundible sabor que acompaña los aperitivos. Tanto  a lo largo del río como adentrándonos en el pueblo podemos encontrar tabernas y restaurantes donde poder alternar los vinos de la comarca del Aljafafe con tapas típicas de Coria y Andalucía.

 

 

 

 

CORIA DEL RIO tras los pasos de Blas Infante