Isla Cristina

 

                 

 

 

ISLA CRISTINA, EL CÁLIDO RETIRO EN EL ATLÁNTICO

 

Blas Infante Peréz de Vargas llega a Isla Cristina,  provincia de Huelva, en el año 1922.

En octubre de 1921 acude al teatro Victoria de Isla Cristina para impartir una conferencia titulada “El verdadero concepto de la paternidad”, a la que acuden Alejandro Guichot, Ortega y Gasset y Manuel Siourot entre otros ilustres intelectuales.

Al año siguiente permuta su notaría por la de esta localidad y muda allí su residencia.

En esta ciudad, de una intensa actividad cultural , que le impacta por su actividad industrial y pesquera, muy lejos de la Andalucía agraria que conoce hasta ese momento, colabora con el Casino de la Unión o “de los pobres”, participa en la fundación del Ateneo local en 1926, escribe en varias publicaciones locales como La Higuerita —que continúa hoy en activo—, y redacta buena parte de su obra publicada (citar libros).

    

En el plano personal, tiene sus dos primeras hijas —Luisa y María de los Ángeles—, realiza sus viajes a Portugal, Galicia y Marruecos —a visitar la tumba del rey andalusí Al Mutamid—, y tiene lugar el capítulo del zorro Dimas: Blas Infante rescata una cría de zorro de manos de unos cazadores, a la que acoge en su propia casa y con la que establece un paralelismo de incomprensión con el mundo que le rodea.

 

Blas Infante en aquellos años disfruta sin duda de la joven ciudad de isla Cristina que experimenta en esos años un despegue económico y social.

Municipio próximo a la frontera con Portugal enclavado en una península a orillas del Atlántico nos ofrece en la actualidad una variedad de actividades.

La ciudad fue fundada por pescadores de atunes y sardinas de origen valenciano y catalán, también tuvo población portuguesa.

En 1788 pasó a depender de la corono y tomó el nombre de ‘La Higuerita’ árbol que simboliza el nacimiento del pueblo junto a un pozo.

 

Cambió su nombre por el actual en 1834 en clara referencia a la reina María Cristina y en 1924 con la ilustre presencia de Blas Infante en la localidad recibe el título de ciudad bajo el reinado de Alfonso XII.

Su joven historia hace que destaque sobre todo su patrimonio natural, principal argumento de actividad de progreso incremento.

Sus calles llenas de vida son fiel retrato del desarrollo del siglo XX.

Sus casas como la de ilustres vecinos Diego Pérez Pascual, la casa de Hermenegilda Zamorano Soler, Román Pérez Romeo o casas patio tan maravillosas como la de San Francisco. Unas calles que mantienen la identidad que conociera Blas Infante. 

 

De los monumentos que no podemos dejar de mencionar, la Iglesia de la Virgen de los Dolores en 1954 y el templo del Gran Poder en 1966.

Una ciudad abierta al mar con magníficas playas de más de 12 Kilómetros de finísimas arenas doradas, en los que se dispone de abundantes aparcamientos y excelentes instalaciones.

La playa Central, las playas de la Redondeada y el Hoyo tienen a sus espaldas un extenso bosque de pinos de gran belleza natural.

Pero sin duda la personalidad de isla Cristina se encuentra en su fuerte vocación marinera: en su industria de salazones, la extracción de sal y su puerto pesquero.

El puerto pesquero se ha ido transformando en uno de los puertos más grandes e importantes de Andalucía.

En esas playas y en sus entornos naturales se pueden desarrollar deportes acuáticos, pesca deportiva, turismo ornitológico, paseos en barcos y golf.

Las marismas de isla Cristina hacen provocanal visitante ese momento mágico de la mar en su encuentro con el hombre.

 

 

Cada año, las esperanzas de este pueblo onubense se renuevan en una de sus mayores fiestas populares, el carnaval, celebrado cuarenta días antes de Semana Santa coincidiendo con el entierro de la sardina y con el miércoles de ceniza, tanto el pueblo isleño y los foráneos participan activamente en comparsas, cabalgatas de carrozas, bailes y concursos de disfraces. El gusto de los isleños por esta fiesta es tal que hizo que hizo que se celebrara incluso durante la dictadura, cuando se denominaba, debido a la prohibición, fiestas típicas de invierno.

Un pueblo festivo con tradiciones populares como las fiestas en honor a la Virgen del Carmen, del Mar y del Rosario.

 

El visitante, ese ciudadano más de isla Cristina, durante unos días no puede pasear por sus calles, sus plazas, sus playas sin hacer un alto en las tascas, bares y restaurantes que ofrecen su suculentos platos: coquinas al ajillo, el atún mechado, el arroz a la marinera, la raya al pimentón los chocos con habas. El marisco, especialmente las gambas y los langostinos, a la plancha o cocido, ocupa un lugar de preeminencia como en la mayor parte de Andalucía, el tapeo en un aspecto gastronómico muy a tener en cuenta.

La ciudad que no deja indiferente  y quedará grabada en nuestra retina como un lugar donde se funden memoria y actualidad, la Andalucía trabajadora y abierta al mundo, la ciudad que acogíó como si de un retiro se tratase a Blas Infante, antes que volviera a Sevilla al corazón del ajetreo político y  el advenimiento de la II República. 

 

 

 

ISLA CRSITINA tras los pasos de Blas Infante