Manilva

 

       

      

 

MANILVA, ULUGAR DE ENSOÑACIONES DE BLAS INFANTE

Muy cerca de Casares, en el municipio de Manilva, Blas Infante pasó inolvidables momentos en muchas excursiones a sus playas o camino de Gibraltar, ciudad que visitó en más de una ocasión. En Sabinillas, barriada costera de Manilva, su hermano Ignacio compró una finca para que la familia se reuniera en verano, pues es Juez de Alcalá de Henares y sus padres han mudado residencia a Madrid. Esta casa fue recuperada por el Ayuntamiento y mantiene el nombre de Villa Matilde, nombre de la cuñada de Blas Infante, y es un espacio cultural reseñado con una cerámica como lugar infantiano.

     En esto bello pueblo malagueño donde la Costa del Sol se encuentra ya con la provincia de Cádiz, se puede avistar África. En sus playas paseó y disfrutó de la belleza de nuestra tierra y de esta tierra que es puerta de civilizaciones, del encuentro entre dos orillas y dos mares.

Un lugar de Andalucía que todo turista debiera conocer…

 

MANILVA, EN LA COSTA DEL SOL

Hoy en día Manilva, con sus núcleos costeros, Sabinillas y El Castillo, es un lugar preeminentemente turístico que conserva todavía población trabajadora en el sector primario, tanto en el campo, donde destaca el cultivo de la vid y la explotación de la uva moscatel de mesa, la pasa y el vino. Y también la extracción pesquera, con un puerto pesquero para la flota de pesca artesanal, que aún hoy conserva viva sus tradiciones y ofrece gustosos productos a los visitantes y una experiencia única para conocer de primera mano estos tesoros tradicionales.

                        

 

La tradición pesquera se puede apreciar en las barriadas costeras de Sabinillas, donde  se puede pasear por el bello barrio de la Virgen del Carmen, magnífico espacio de callecitas pueblerinas que hablan de la sencillez y amabilidad de sus gentes. Sus habitantes, personas muy dinámicas que cada día dan vida con negocios de los más variados y ofreciendo servicios a los turistas. Y otro paseo inolvidable por El Castillo, barriada  que conserva un Castillo del siglo XVIII, y que tiene afamados restaurantes donde degustar pescados de la zona. El Castillo y su recinto está abierto al público  donde se pueden disfrutar de actividades culturales y de ocio, y visitar la exposición permanente del Museo de la Esgrima y el Museo Municipal Arqueológico.

            

 

Muy cerca del Castillo encontraremos el Puerto de la Duquesa, un puerto deportivo destino del turismo internacional, con grandes ofertas de restauración y ocio, y con un gran atractivo estético. Diseñado en bloques blancos intenta no desafiar al paisaje andaluz. En las laderas al norte del mismo se encuentra el campo de golf la Duquesa, con gran tradición en la Costa del Sol.

   

 

El municipio cuenta con nueve kilómetros de playas, salpicadas de espacios naturales y lugares históricos: las playas de Punta Chullera, con la playa de los Toros, del Castillo, de la Duquesa, de Sabinillas… Sin duda un buen reclamo para el descanso en este viaje por la Andalucía que habitó  Blas Infante. Y también para el viajero intrépido se pueden realizar itinerarios senderistas como el del litoral y otros preparados y acondicionados por el municipio.

Las dotaciones e infraestructuras han ido mejorando con los tiempos y se pueden disfrutar de un gran paseo marítimo, de nuevos espacios de encuentro, de una estrategia decorativa muralista sin comparación en ningún lugar de Andalucía con cerámicas murales de gran formato y colorido. Estas cerámicas se distribuyen por todo el pueblo por supuesto también por la villa de Manilva, enclavada en lo alto del monte, alejada de la costa que hemos dejado atrás.

Manilva surge como hacienda íntimamente ligada a la explotación agrícola. Hasta hace poco su mayor recurso ha sido la viña, que se honra cada año con sus fiestas de la vendimia. Las otras fiestas que tiene el pueblo están ligadas a los otros núcleos, como la Virgen del Carmen, patrona de los marineros que sale en procesión marinera, y la festividad de San Luis de Sabinillas, santo patrón de la barriada. Y desde hace unas décadas la noche de San Juan se ha convertido en un gran evento festivo de la comarca.

El museo del vino, de reciente construcción, ofrece una visión global de la cultura de la vid en Manilva y en la provincia de Málaga. Visitarlo es abrir los ojos a una realidad que aún hoy convive, mezclada con la presencia del urbanismo dedicado al alojamiento turístico y residencial.

Las calles de Manilva rezuman de un pasado de labriegos, de gente ligada a la tierra…flores en las calles, rejas con encanto, aromas de casa andaluza…si bajamos por la calle Iglesia llegaremos a la iglesia parroquial de Santa Ana, patrona del pueblo, que se construyó sobre otro más pequeño de finales del siglo XVI. Desde su campanario se divisa el enclave mágico donde se sitúa el municipio. Disfrutar de sus calles, pasajes con encanto, plazas nuevas, conocer el antiguo ayuntamiento, la fuente que trajo el agua en un tiempo pasado…

La red de caminos rurales, tan extensa en este municipio, nos da la posibilidad de hacer rutas a caballo, a pie o en bicicleta. Nada mejor que andar por sus campos, pasear por alguno de los caminos que coronan sus lomas y perderse por ellos.

       Una melancólica sensación le aguarda al viajero que llega a Manilva y también la segura certera de algún día volverá para seguir disfrutando del mar y la tierra, del viento libre y sus lindos paisajes… 

 

 

MANILVA tras los pasos de Blas Infante